

La República Dominicana se encuentra de luto tras la lamentable tragedia ocurrida en el Jet Set, un hecho que ha dejado una profunda herida en el corazón de nuestro pueblo. Este suceso, marcado por la pérdida y el sufrimiento, se convierte en uno de los acontecimientos más tristes que hemos vivido como nación, recordándonos lo frágil que es la vida y lo importante que es valorar cada momento.
Hoy, más que nunca, nos unimos en solidaridad con los familiares de las víctimas.
No existen palabras suficientes para aliviar el dolor de perder a un ser querido en circunstancias tan inesperadas.
Sin embargo, como pueblo, abrazamos a cada familia afectada, compartiendo su tristeza y elevando nuestras oraciones por fortaleza, paz y consuelo.
En medio de la oscuridad, es importante aferrarnos a la fe.
La palabra de Dios nos recuerda en Salmos 34:18: “Cercano está el Señor a los quebrantados de corazón, y salva a los contritos de espíritu.”
Este mensaje nos invita a confiar en que, aun en el dolor más profundo, Dios está presente, sosteniéndonos y dándonos fuerzas para seguir adelante.
Que esta tragedia no solo sea recordada por el dolor que causó, sino también como un llamado a la unidad, al amor y a la reflexión.
Que nos impulse a ser más humanos, más solidarios y más conscientes del valor de la vida.
A los familiares: no están solos.Dios camina con ustedes en cada lágrima, en cada recuerdo y en cada paso que den hacia la sanación. El tiempo no borra el amor, pero sí puede transformar el dolor en fortaleza.
Elevemos nuestras oraciones por las almas de quienes partieron, confiando en que han encontrado descanso en la presencia del Señor. Y a nosotros, los que seguimos aquí, que nos quede el compromiso de vivir con más fe, más amor y más gratitud.
Que Dios consuele a la República Dominicana y fortalezca a cada familia afectada.
